Mis comienzos en la escritura…

A menudo escuchamos de los escritores de best-sellers que escriben porque les llega la inspiración, porque una musa se les ha aparecido en sueños y tienen que contar la historia que esa musa les ha revelado sí o sí. Pues bien, en mi caso, nada más lejos de la realidad. A mí la musa no me visita por las noches, ni se dedica a susurrarme cosas al oído. Es más, a menudo soy yo la que la busca para preguntarle si realmente considera que la idea que he tenido es buena. Mis comienzos en la escritura fueron algo…peculiares…sirena-post-porqueescribo

La gente hoy en día, por desgracia, comienza a escribir en su gran mayoría para ganar dinero. Los escritores de verdad, esos que realmente pueden crear obras maestras con dos palabras, escasean, por no decir que ya casi se han extinguido. Los libros con tramas más que mascadas llenan las estanterías de las librerías y los hipermercados con títulos que tratan de ocultar o disimular esa falta de originalidad, apoyados siempre por una portada llamativa.

Cuando tenía apenas tres años, la lectura ya era para mí una pasión. No podía parar de leer y leer, sobre todo romances y cantares de gesta pertenecientes a la tradición literaria española. A los diez años, decidí que yo también tenía historias de gestas maravillosas que contar, tenía ideas para crear y dar vida a esas doncellas guerreras que había visto en mis lecturas infantiles. A raíz de aquello, comencé a escribir.

dragon-postporquescriboLa poesía era el género en el que más cómoda me encontraba. Sin saber cómo, los versos surgían de mí con tal fluidez y naturalidad que conseguí mi primera gran victoria: un poema mío escrito en una hoja de libreta pegada en la nevera con un imán por mi madre, que lo puso allí con el pecho lleno de orgullo.

A partir de ahí, el resto fue historia. Y digo historia porque de la poesía salté a la narrativa, combinando en todo cuanto escribía ambas cosas. Sin embargo, no fue hasta el instituto cuando me atreví a dar el salto y permitir que los demás pudiesen leer mis escritos, hasta entonces tesoros muy personales e íntimos que nadie podía contemplar. Miento, tan solo una persona leía todo lo que yo escribía, animándome siempre a seguir y a avanzar cada vez más. Mi madre ha sido siempre mi principal apoyo en el mundo de la escritura, la que me ha animado a participar en concursos y me ha demostrado que esto es lo que se me da bien. El amor de madre es ese pequeño ser tan narcisista que hace ver dones en los seres a los que ha dado a luz. A mí me encanta ese pequeño ser cuando se trata de la escritura.

De hecho, cuando creé a mi primer personaje (una señorita llamada Gasdia que espero que podáis conocer pronto) me sentí justamente así: como una madre que acaba de ver nacer a su primer hijo. A partir de ahí, he podido contemplar ensimismada, asombrada, fascinada y, sobre todo, orgullosa, cómo la familia que conforman mis personajes de novelas va creciendo día tras día, con incorporaciones cada vez más extrañas y entrañables.

¿Por qué empecé a escribir? No solamente fue la motivación de querer ser escritora (aunque en mis sueños infantiles me imaginaba delante de un gran público hablando de Gasdia y su mundo) lo que me llevó a empezar a escribir. Yo soy de la opinión de que hay algo en el interior de cada uno, una especie de mensaje interior, que lucha por salir de nosotros. Este mensaje es una extensión de nuestra propia mente, una manera de dar a conocer al mundo cómo nos conocemos a nosotros mismos. Se puede manifestar de muchas maneras: pintura, arquitectura, escultura, música… En mi caso, fue con la literatura.

Escribía casi como si fuera un juego. No necesitaba pasar horas pensando en una trama compleja porque todo estaba en mi cabeza. Con el paso de los años, la escritura pasó a convertirse casi en una necesidad en mi vida. Rimas, versos sueltos, nombres de futuros personajes… Ya no se trataba solo de tener un ataque de inspiración. A raíz de un ataque de inspiración, mi cabeza desarrollaba todo lo demás. Un simple chasquido y no debía esperar al siguiente: la historia había nacido de principio a fin. Ese concepto de inspiración que tienen muchos, alegando que sin ella no se puede escribir, es más una alegoría romántica más que una realidad. La inspiración te da la idea para la historia, el resto es cosa tuya.

hada-post-porqueescriboAsí, poco a poco, llegué a bachiller y, con él, mi primer premio nacional de poesía juvenil. Fue uno de los días más felices de mi vida, ¡y eso que quedé en segundo puesto! Pero para mí era la culminación, una manera de demostrarme a mí misma que había otros que disfrutaban con lo que yo escribía, con mis juegos de palabras. Por primera vez, me vi futuro en esto.

Una vez llegada a la universidad, tenía casi doce novelas comenzadas, novelas que están esperando su momento. Sus personajes aguardan pacientemente a que decida sacarlos de nuevo para terminar de contar su historia. No es que no las termine porque mi inspiración se haya ido de vacaciones de verano y aún no haya vuelto, ni mucho menos. Simplemente, aún no es su momento. Ahora, con Kräal en una mano y un señorito aún desconocido para vosotros en la otra, me aventuro en una nueva etapa de mi carrera literaria.

Bueno, ahora ya sabéis un poquito más acerca de cómo comenzó mi pasión por las letras, cómo di mis primeros pasos en la literatura y, sobre todo, por qué comencé a escribir. Espero que hayáis disfrutado de esta entrada.

Un saludo desde mis estanterías,

   May López

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