Ataques de inspiración

¡Buenas tardes, queridos lectores! Hoy vengo a hablaros de una cosita que va a hacer que me abra un poco más a vosotros, algo que va a hacer que me conozcáis mejor. Os voy a hablar de los ataques de inspiración. Para aquellos que no tengáis muy claro qué es la inspiración, os dejo el siguiente enlace con la definición otorgada por la Real Academia Española de la Lengua, aunque cada uno tiene un concepto un poco más personal de ella.

Desde que empecé a escribir (hará ya como unos 14 o 15 años) mi mente no ha dejado de trabajar como una máquina infinita, una máquina que jamás descansa y que jamás para. Muchos podréis pensar que es imposible crear diferentes historias simultáneas al mismo tiempo y que eso solamente lo decimos porque queremos marcarnos el puntazo y pegarnos una fantasmada. No, señores, no. Hay una cosa en el fondo del cerebro de todos los que sufren (o disfrutan, depende del punto de vista) lo mismo que yo que no se puede controlar. Los ataques de inspiración, como los llamo yo, son fogonazos que deciden asaltarte en cualquier lugar: viendo una peli, preparando la comida, incluso dándote una ducha. Sin embargo, lo peor de esos fogonazos es que necesitan ser escritos en ese mismo momento, se necesita trasladarlos al papel cuanto antes para evitar que se pierdan.

inspiracion

Hay algo que varios conocidos míos me preguntan a menudo y es: ¿cómo lo haces para tener tantas historias en la cabeza y no liarte? La respuesta es sencilla: paciencia. Paciencia y, tal vez, estar un poco loco para poder convivir con la escritura de cada historia sin dejar que el ritmo decaiga y procurando que el texto esté bien escrito. Sin embargo, es muy difícil lidiar con «el momento». El momento en el que una idea te viene a la cabeza y tienes que, literalmente, huir para poder escribirla en cualquier sitio. Muchas de mis ideas han acabado en servilletas, márgenes de catálogos de supermercados e, incluso, en pañuelos de papel. No obstante, cuando la idea viene en la ducha… tienes un problema. La idea está ahí, la idea quiere salir, la idea quiere nacer, pero tú no tienes nada para escribir. Ese es el momento más frustrante de la vida de un escritor: ver cómo la idea amenaza con desaparecer y cada vez es más y más difusa, hasta el punto de llegar a perderse en el vacío del imaginario del escritor.

Por eso, vengo a daros mis propios consejos para afrontar estos ataques de inspiración. Las musas no vienen solas, siempre hay algo que nos desencadena una idea. Un recuerdo o un pensamiento arbitrario sobre tus planes de esta noche puede desencadenar en tu imaginación una escena completa que, sin más remedio, necesitas escribir. Bien, esto es sencillo. Mi truco para no perder esas ideas que llegan en el momento más inoportuno es rememorar un máximo de cinco palabras relacionadas con la idea. Creo que es relativamente sencillo. Por ejemplo, os viene un fogonazo sobre unos monos viajando al espacio persiguiendo a un gorila macarra. Fácil: monos, cohete, gorila, macarra. ¿A que está chupado? Si os ha parecido sencillo, probad a aplicarlo, os sorprenderéis.

Otro de mis métodos son las libretillas diminutas. Estas libretas se pueden llevar en cualquier bolsillo, en cualquiera, y son de lo más práctico para anotar en cualquier momento lo que se te está pasando por la cabeza. Otro truco son las notas de nuestros smartphones, que pueden ser de diferentes tipos. Yo, por ejemplo, utilizo muchísimo Google Keep desde que mi pareja y un amigo me lo descubrieron. Desde entonces, ¡no puedo dejar de apuntar ideas para los libros!

Bueno, para terminar, os voy a dar el mayor consejo de todos: la paciencia. El ser paciente cuando una de estas ideas flash acude a vuestra mente es una de las pocas cosas infalibles para evitar que desaparezca en el tiempo que tardáis en ponerla por escrito. Atesoradla en vuestra mente, guardadla, mantenedla. De este modo, podréis controlar la histeria que aparece tras él «¡Tengo que apuntarlo antes de que se me olvide!».

Espero que os sirvan estos consejos y que sigáis disfrutando del blog.

Un saludo desde mis estanterías,

   May López

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2 comentarios en “Ataques de inspiración

  1. Pingback: ¿Qué es y cómo afrontar el “brainstorming”? | Notas a lápiz de May López

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